“la adicción es una elección”

¿La adicción es una elección? Con toda la información disponible sobre el consumo de drogas ilegales y el abuso de las legales (alcohol y tabaco), de las consecuencias nocivas que tiene para la salud tanto a nivel físico como psíquico, y a nivel individual como al colectivo. Yo, diría que a día de hoy sí.

El querer consumir o no, es una elección de cada persona (a no ser que sea explícitamente obligada), y el ser adicto es la consecuencia del consumo que uno mismo ha aceptado.

Sobre la información de la que se dispone en la actualidad es mucha y variada, esta mezclada entre la realidad y el imaginario popular, y es posiblemente la causa del fracaso del intento de sensibilización sobre el consumo de drogas (desde un porro hasta la heroína, por ejemplo) y por lo tanto de su posterior consumo.

Las personas tienen la idea de ser unos todo poderosos, capaces de manejar la situación y el consumo, ven al adicto como un fracasado en su capacidad de automanejo, pero “es bien sabido que un coche a mas de 100k/h, no es tan manejable como a 20”, porque el creer que tener una cantidad de dinero (x), para el consumo del fin de semana, es ya la seguridad de que no se consumirá más y que de esa manera se regula, hace parte del imaginario popular de autocontrol. Es necesaria una limpieza de mitos o creencias tanto en el consumo, como en su manejo o control.

Pero haciendo referencia a las personas de “la era de la información”, creo que es de gran utilidad no dar información “oscura” sobre las drogas y el poder.
Las personas consumidoras de drogas de la actualidad y las que aun no consumen, no necesitan más películas sobre el consumo (véase El jardín de la alegría), las personas no necesitan ver que un consumidor es una estrella mundial (véase Amy winehouse), que las muertes por sobredosis de lo que sea no es una muerte mítica o bohémica (véase muerte del Jim Morrison), o que consumes, te pillan y vives de fiesta en fiesta, ganando dinero de todas las divisas y además eres imagen de marcas (véase Kate moss), si a una persona de la calle se le pregunta por un famoso que sea un consumidor de drogas, sabrán de quien se habla. Estamos rodeados de referentes sociales, que son consumidores de drogas ilegales en casi todo el mundo, entonces como decirle a un joven que no consumas, que no llegaras a nada, que serás un desechable social, cuando por otro lado se esta bombardeando de imágenes de triunfo de un consumidor. Una solución drástica seria el cierre de puertas a los consumidores como imagen pública, pero el morbo vende y vende ver como consumen y triunfan, y otros dirían que se viola el derecho a la libertad de expresión o de comunicación, pero en cambio un niño de la calle que consume pegamento para apaliar la sensación de hambre física, es repudiada y es la imagen de programas sobre la marginación y de lo que nadie quiere llegar a ser (véase callejeros).

El trabajo sobre la drogadicción debe ser consecuente con el problema que se esta tratando, no aceptar medias tintas, los proyectos que se emprendan sobre la sensibilización deben tener en cuenta las incongruencias sociales y políticas. Denunciar no solo al camello, sino al que le suministro la droga y el de más arriba, el que permitió que ese producto se vendiera.

Varias voces hablan de legalizar el comercio de la cocaína y otras drogas, para que de esta manera regularlo y terminar con el trafico y tenerlo mas manejado, pero al final seria como el tabaco y el alcohol, beneficios para el estado y maleficios para la persona que esta junto al adicto y al adicto.

Debemos utilizar la era de la comunicación para cerrar las palabras a los mitos y dar la palabra a la verdad.